domingo, 28 de mayo de 2017

Mujer en verde

Mujer de verde mudanza, melancolía,
que llegas desde lo verde de la corteza,
destello verde del cielo del mediodía
me duele el pájaro verde de tu tristeza.
Tu beso de savia verde ya no me reza
ni verde tu boca verde muerde la mía,
los ojos del trigo verde de tu belleza
derraman lágrimas verdes de letanía.
Apenas tus labios verdes de verde luto
mordieron la pulpa verde del verde fruto
nació de mi mano un cauce de verde río.
Mordisco tinto de sangre de rabia verde,
de verde cuando el olvido te lo recuerde
el llanto verde que lloras se hará rocío.


Del libro Llevarás en la piel.
Fhoto by Carlos Casellas.

Canción de cuna para (en) cantar a una mujer

Amarillo limón, verde luna,
corazón (con acento),
que me bese tu boca o ninguna
con modales de libro de cuento.
Belicismo de gata gatuna,
religión y portento,
de tu mano de miel y fortuna
con destellos de luz me alimento.
Terrenal como un ángel sediento
que en tu amor desayuna,
soy el aire que entibia tu aliento
y alborota tu piel de aceituna.
Corazón verde luna,
amarillo limón (con acento).

Del libro De diluvios y andenes.
Ilustración: Sara Bishop.

sábado, 27 de mayo de 2017

Verdes

Eran verdes sus ojos, consentía,
lo mismo que una tarde de tristeza
de verde soledad, delicadeza
de la melancolía.
Eran verdes de verde lejanía
y lánguida belleza,
como el verde que en flor se despereza
con íntima porfía.
Hojarasca de selva enmarañada
del pulso de la mar de su mirada
y el verde de su sed y su apetito.
Oro verde de luna,
incensario de olivo y aceituna.
Acaso tal verdor fuera delito.

Del libro Llevarás en la piel.

Semidioses

"Cuando tú te desnudas, se me hace poesía la boca"

Se quisieron a muerte como dioses
de Olimpos desterrados,
con los ojos en llamas, afiebrados,
urgentes y feroces.
En la pira de sangre de sus voces,

por los cuatro costados,
nombraban al amor, enamorados,
a golpe de caricias y de roces.

Dichosos de tormento

se bebieron de savia y alimento
en oscuro deleite de saliva.
Con modales de roja dictadura,

en plan de desmesura
se legaron la piel en carne viva. 

Del libro Llevarás en la piel

Pintura: S. Carter

jueves, 25 de mayo de 2017

De diluvios y andenes

De diluvios y andenes
se yergue nuestro amor en la distancia,
pluvial en el trajín de sus deberes
y espeso de palabras.
Lo mismo que un jazmín entre papeles
de pétalos de savia,
expuesto al evangelio de sus leyes
y a líquidas andancias.
Apuro de tu sed sobre mi boca
y el beso de los labios que resiste
urdido en un hilván de miel silvestre.
Con afanes de tarde tormentosa
la lluvia nos elige 
y somos como el agua, transparentes. ©

Poema que cierra el libro De diluvios y andenes.
Foto: By Carlos Casellas (portada del libro)

La petit morte

Anaís se convierte,
profesa el catecismo del deseo.
—En todo hombre creo,
es esa la consigna de mi suerte.
Y rompe en un diluvio que se vierte
en lánguido temblor de jubileo,
revuelta, fatalismo, contoneo
y la pequeña muerte.
Se astilla desde el centro del abismo,
arenga y exorcismo
al borde del umbral más absoluto.
Y a morirse de largas desnudeces
después de los despueses
en la roja agonía de un minuto.

Del libro Llevarás en la piel.
Foto: Steve Ullrich.

miércoles, 24 de mayo de 2017

De sangre verde

"Y morirme contigo si me matas..."  (JS)

Por la orilla del mar, corriente arriba,
el lagarto varón y su señora
navegan sobre el polvo de la aurora
como barcos que van a la deriva.
Afiebrados de amor en carne viva
y en plan de densa flora
se rozan con pasión devoradora
en un claro torrente de saliva.
El rugoso reptil de piel oscura
bosqueja de su amada la figura
dejando una señal que la recuerde.
Con dientes afilados
le muerde el corazón por ambos lados
y brota un vendaval de sangre verde. ©

Del libro De dluvios y andenes.
Dibujo: Horacio Guerrieri.

martes, 23 de mayo de 2017

Mis manos

Aquellas que ciñeron tu cintura
en las horas felices del verano,
las del roce febril de la ternura,
mis manos;
las erectas de fina arquitectura,
las feroces de tirios y troyanos,
las del hondo delirio de locura,
mis manos;
las formales de amable compostura,
las del arduo teorema cartesiano,
aquellas del azar y la conjura,
mis manos;
las voraces de larga desmesura,
las filosas de empeño cirujano,
las errantes, las tibias, las oscuras,
mis manos;
las urgentes de noches de premura,
las que funden lo sacro y lo profano,
las prolijas de hilvanes de costura,
mis manos;
las del íntimo don de la escritura,
las piadosas de amor samaritano,
las procaces, las torpes, las impuras,
mis manos;
las ardidas de terca quemadura,
las del cósmico incendio cotidiano,
las hambrientas de roja mordedura.
Mis manos.

Del libro Llevarás en la piel.
Photo: Casellas´s hands.

domingo, 21 de mayo de 2017

Bien...Venirse

Y arder desde el torrente de la sangre...

Llega. Desgobernando el aire, llega,
blandiendo los furores en la mano,
litúrgico y profano
por el surco febril en que navega.
Insomne vendaval de furia ciega,
diluvio de verano,
al mando del impulso más tirano
y el íntimo delirio que despliega.
Puntual en el deleite de tu boca,
turbión, cristal de roca,
garante de los besos y estratega.
Artífice supremo de la vida,
a pulso de embestida,
llega. ¡Llega!

Del libro De diluvios y andenes.

viernes, 19 de mayo de 2017

Era la boca tuya

Aquellos ojos de tristeza verde,                 abrevadores de la sed y el pulso,
imperativos de un ardor de fiebre,
eran los ojos tuyos.                                             Aquellas manos que sembraban rosas          
en el comienzo de la nueva luna,                               reparadoras de las almas rotas,
eran las manos tuyas.
Aquellos pechos de maná del cielo,
como presagios de carnal conjuro, 
tizón de leche de mis labios secos, 
eran los pechos tuyos.
Aquella boca de abrigado manto,
pecaminosa de infantil ternura,
que obraba besos como Dios milagros,
era la boca tuya.

Del libro Llevarás en la piel.